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Qué son las escaras y cómo prevenirlas

Escaras, un problema muy común y frecuente en los enfermos con problemas de movilidad, sobre todo en aquellos con ausencia de sensibilidad.

Son heridas en la piel producidas por la presión que esta recibe de partes óseas y de forma continuada contra una superficie, normalmente un asiento o colchón, dando lugar a que sus células mueran.

Esta presión constante sobre la piel, provoca que los vasos sanguíneos estén oprimidos con la consecuente falta de riego sanguíneo y la posterior muerte celular de la zona afectada.

Estas lesiones pueden llegar a ser ser muy dolorosas y aumentar la incapacidad de las personas para moverse con autonomía.

Sin duda un problema que de no tratarse adecuadamente y a tiempo puede llegar a incapacitarte.

Las zonas del cuerpo con mayor peligro son las que tienen prominencias óseas, sobre todo la parte baja de la espalda, región sacra y talones.

Pueden derivar en infecciones graves, provocando mucho sufrimiento, pudiendo poner la vida en peligro si no se tratan debidamente.

El tamaño de la escara es variable dependiendo de la zona presionada, oscila desde unos milímetros de diámetro a varios centímetros.

La zona de la piel afectada por la escara está formada por tejido necrótico (tejido muerto).

Cuando este tejido necrosado se cae o se extirpa deja una úlcera, de ahí el nombre de úlceras por presión.

Su gravedad es variable, dependiendo de su extensión y profundidad así como el número de lesiones.

¿Cuáles son las causas más comunes?

Estas lesiones en la piel se producen sobretodo en las siguientes circunstancias:

  • Permanecer por tiempo prolongado en la misma postura.
  • Incontinencia urinaria.
  • Una higiene deficiente en las zonas de riesgo.

Las escaras pueden verse agravadas por una mala hidratación o nutrición de la persona afectada.

Zonas con riesgo de escaras

Dependiendo de la postura bien sentado o acostado las zonas de riesgo pueden verse afectadas.

¿Qué zonas del cuerpo son las más expuestas?

La parte baja de la espalda, glúteos y trocánter mayor son las zonas con más riesgo.

En caso de pacientes en silla de ruedas los problemas aparecen en el isquión y coxis.

Los talones soportan todo el peso de las piernas así que son otra zona con alto riesgo de escaras en personas encamadas.

La zona occipital también ejerce una presión la cual puede ser aliviada con almohadas viscoelásticas.

Los omóplatos, simbolizados con los círculos verdes son la parte menos perjudicada.

En la siguiente imagen observamos los puntos del cuerpo que más sufren las presiones de la piel.

Las zonas más vulnerables están representadas con círculos de color, por orden de importancia:

  • Zona lumbar y sacra.
  • Talones.
  • Occipital (cabeza)
  • Omoplatos.

Escaras

Consejos para prevenir las escaras

Primeramente tenemos que ser conscientes que la mejor cura es la prevención.

Especial cuidado debemos tener en casos de encamados sin movilidad.

Las personas que sufren demencia como el Alzheimer en un estado avanzado tienen un alto riesgo de padecer escaras debido a su inmovilización y en algunos casos falta de sensibilidad.

Sabiendo que el gran culpable de la aparición de la escara es la presión ejercida por la piel sobre una superficie lo que debemos hacer es reducir al máximo las presiones.

Las acciones inmediatas que debemos realizar:

  1. Cambio postural, la asuencia de movilidad empeora la situación, así que se recomienda cambiar la postura cada 2 – 3 horas y así aliviar las zonas afectadas consiguiendo una notable mejora y alivio del enfermo. Es importante rotarlo de forma que las zonas de presión se liberen y vuelva a circular la sangre de forma correcta.
  2. Descansar en cama articulada, los somieres articulados facilitan el cambio postural, siendo mejor opción las camas elevadoras que además permiten al cuidador trabajar con una postura más cómoda.
  3. Cojines y colchones, se aconseja la utilización de materiales como las espumas de viscoelástica o los sistemas de aire.
  4. La ropa en contacto con la piel mejor que sea de tejidos naturales como el algodón y aconsejable cambiarla cada día.
  5. Aseo diario, una persona acostada aunque permanezca inmóvil, transpira y se ensucia. Es fundamental que el encamado permanezca limpio y sin humedad.
  6. Inspección diaria mientras se realiza el aseo, si hay enrojecimiento en la piel se debe tratar  en seguida para evitar que aparezca la llaga.
  7. Hidratación y nutrición, una dieta equilibrada que aporte todos los nutrientes que precisa el enfermo, es fundamental para mejorar su salud y bienestar.
  8. Ejercicio y masaje preventivo, es muy beneficioso realizarlo diariamente, favorece la circulación sanguínea y evita el entumecimiento muscular. La parte afectada en un estadio avanzado no debe masajearse.

Estadios de las escaras

A medida que las células de la piel mueren, empieza a provocarse una lesión que se va agravando con el tiempo si no se toman medidas.

Para tratar adecuadamente a un enfermo que ya sufre de escaras, primeramente es necesario saber a qué nos enfrentamos.

Las escaras se clasifican en estadios o fases, en función de la profundidad de estas:

Estadios de las escaras

Fase 1 

Primeramente aparece enrojecimiento o eritema, la piel aún está íntegra, algo muy significativo es que este enrojecimiento no palidece al presionar.

En pieles oscuras, puede presentar tonos rojos, azules o morados siendo más dificil de detectar.

Es probable que se manifiesten cambios en la temperatura de la piel (caliente o fría), en la consistencia del tejido así como los primeros dolores y escozores.

Fase 2 

En esta fase las molestias se han acrecentado mucho, se presenta una pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas. La herida superficial tiene aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.

Fase 3 

Estado muy doloroso con pérdida total del grosor de la piel que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia dentro como un pequeño cráter pero que no se extiende por la fascia subyacente.

Fase 4 

Situación crítica con pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido que puede derivar en lesiones musculares, huesos y tendones.

En este estadio al igual que en el anterior, pueden presentarse lesiones con cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.

Si el enfermo ya está en una fase 2 o superior debemos recibir atención profesional.

Siempre debemos tener presente que ante cualquier problema de salud, la prevención es la mejor cura.

Escalas de valoración o como medir el riesgo de padecer escaras

Los profesionales sanitarios utilizan unas escalas para valorar el riesgo de padecer escaras en un enfermo.

Las escalas más utilizadas son dos, Norton y Braden, por ser la más fácil y rápida detallaremos la primera.

El resultado del test nos indicará el nivel de riesgo entre, bajo, medio, alto y muy alto.

Es muy importante realizar una correcta valoración del enfermo que nos permita atenderle de forma correcta poniendo los medios necesarios.

ESCALA DE NORTON

Escaras, escala de Norton

La escala de Norton fue realizada por Doreen Norton en el año 1962.

Valora cinco apartados:

  1. Estado físico general.
  2. Estado mental.
  3. Movilidad.
  4. Actividad.
  5. Incontinencia.

La valoración va de 1 a 4, siendo más grave el 1, estos valores son sumados para obtener una puntuación total que estará comprendida entre 5 y 20.

A menor puntuación el riesgo es superior, considerándose pacientes de riesgo a aquellos con una valoración baja.

Las mejores ortopedias ofrecen muchas soluciones para aliviar al enfermo de escaras y/o para ayudar a prevenirlas:

Escaras en los talones

Botas y taloneras antiescaras

En ortopedia encontrará diversos tipos, siendo los más comunes los conocidos cómo patucos anti-escaras.

Confeccionados con distintos materiales, naturales como la lana o el algodón y sintéticos como el poliéster.

Talonera anti escaras

Cuñas antiescaras

Las cuñas ofrecen una excelente solución para combatir las escaras.

Para utilizarlas en cama, deben ser con forma anatómica para que se adapten correctamente.

Liberan completamente la presión ejercida en los talones.

De material espuma de poliuretano, viscoelástico o con sistema de aire.

Cuña para las escaras en los pies

Tratamiento de las escaras

En una fase 1 las escaras pueden tratarse con remedios caseros, pudiendo aliviar el dolor del enfermo, mejorando su salud.

Además de cumplir con la acción preventiva anteriormente comentada, podemos realizar lo siguiente:

Aloe Vera

Aloe Vera

El aloe vera es una de las plantas medicinales más completas y usadas, sobre todo para uso tópico.

Esta maravillosa sustancia enfría la piel, aumenta el flujo sanguíneo reduciendo la infección, aportando un alivio instantáneo.

Aunque hay geles y cremas, siempre será preferible aplicar un trozo de Aloe Vera directamente sobre la piel.

Para ello cortamos un trozo de la planta y aplicamos la parte interna tal y como indicamos en la imagen.

Miel

La miel es muy beneficiosa, tiene cualidades antisépticas ayudando a prevenir y tratar las infecciones de la piel.

Agregamos la miel en una gasa o vendaje y lo aplicamos a la escara.

Leche de magnesia

Es un excelente hidratante, también va fenomenal para controlar la sudoración.

Reduce el enrojecimiento y la hinchazón producida por la escara.

Se aplica con un algodón realizando un masaje suave.

Cúrcuma

Cúrcuma

La cúrcuma tiene propiedades anti inflamatorias, antisépticas y antioxidantes ayudando a acelerar el proceso de curación de las escaras.

Espolvoreamos la escara con polvo de cúrcuma hasta cubrir la herida y la tapamos con un vendaje limpio.

Cómo tratamos en las fases más avanzadas

A partir de un estadio dos se hace necesario recurrir a ayuda profesional.

En una fase 3 o 4 se puede dar el caso que sea necesaria una intervención quirúrgica para limpiar y curar la zona afectada.

Para todas las fases de las escaras hay que respetar los puntos detallados en las “Acciones inmediatas” excepto el masaje que debemos obviarlo en los estadios 3 y 4.

Apósitos o vendajes

Pueden favorecer la eliminación de pieles dañadas y una aceleración de la curación, siempre bajo supervisión médica.

Entre los apósitos que se recetan para tratar las escaras hay hidrocoloides, hidrogeles y espumas:

  1. Hidrocoloides, estos apósitos forman un gel sobre la herida que favorece la cicatrización y protege de la infección.
  2. Hidrogeles, utilizados para el desbridamiento de tejido necrosado y el esfacelo, mejorando con ello una cicatrización eficaz de las heridas.
  3. Las espumas absorben y retienen con eficacia el exudado de la herida, manteniendo seca la escara.

Cualquier tipo de apósito, espuma o crema no deben aplicarse con presión sobre las escaras.

2018-09-18T07:24:32+00:00